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Sobre Marruecos

Marruecos es un país muy cercano a nosotros que ofrece un mundo fascinante mezcla de cultura milenaria y modernidad. Rabat La capital marroquí es una emergente ciudad que destaca por sus palacios, tradiciones y sus impresionantes contrastes entre el pasado y la modernidad. Leer más »

Marruecos

Introducción al destino

Marruecos es un país muy cercano a nosotros que ofrece un mundo fascinante mezcla de cultura milenaria y modernidad.
Rabat
La capital marroquí es una emergente ciudad que destaca por sus palacios, tradiciones y sus impresionantes contrastes entre el pasado y la modernidad. Visita la Torre Hassan, una miniatura de la mezquita, el colosal Mausoleo de Mohammed V y la Kasbah de los Oudaias y el Museo de Arte Tradicional. Merece la pena Sala (Chella), un pueblo antiguo, sede del mejor museo arqueológico.
Casablanca
En este lugar, los elementos de la cultura tradicional, parecen perderse en la moderna y activa metrópoli. En la plaza de Mohammed V se puede apreciar la bella arquitectura de los edificios públicos. De visita obligada es la medina y la colosal Mezquita de Hassan II, una de las más grandes del mundo.
Marrakech
Marrakech es la sede de la cultura. Los souqs (mercados) son los mejores que se puedan encontrar en todo Marruecos. El más conocido es el de la plaza Djemaa el-Fna, en el corazón de la parte antigua de la ciudad. Merece la pena visitar también las mezquitas de Koubba Ba Adiyn y Koutoubia, y el palacio Dar Si Said, dentro del cual se puede visitar el Museo de Arte Marroquí.
Fez
La capital más simbólica de Marruecos. La casa antigua de Fez el-Bali se halla impregnada de un aire medieval y está cerrada por unas grandes murallas. Fes el J-did se caracteriza por sus espectaculares edificios.
Tánger
Se caracteriza por su ambiente internacional. El Petit Socco es la zona central de la ciudad. Es interesante la kasbah, sede del palacio antiguo del sultán, Dar el-Makhzen, actualmente un museo.

Cultura
La música se encuentra en el corazón de la cultura marroquí. Desde las cuentas (narraciones cantadas) del pueblo indígena beréber hasta la rai, de raíces argelinas y del pueblo Bedún, caracterizada por el uso de instrumentos eléctricos de clara influecia occidental.
La artesanía marroquí, se basa en la marroquinería y, en menor medida, en los platos de cerámica, joyas y productos de madera y metal.
En Marruecos se habla darija y varios dialectos bereberes.

Gastronomía
Una de las más apreciadas del mundo árabe, siendo el cuscús el plato más emblemático de la nación. El harira es un plato tradicional que consiste en una sopa espesa, hecha con verduras, carne de cordero o ternera y especias. El tajine es carne de cordero, buey o pescado asado en cazuela de barro y se acompaña con verduras, almendras o azafrán. Está también el mechui, un plato popular, compuesto de carne de cordero, que puede ir asado con cuscús, al limón, con almendras o con ciruelas y, se come con los manos. Los dulces son, además de populares, muy variados. Aunque el alcohol no está oficialmente prohibido, está mal visto beberlo. No obstante, se suele ofrecer a los invitados. El té de menta (hierba buena) destaca como bebida popular y tradicional del país. Su preparación es todo un rito y se bebe a cualquier hora del día.

Eventos y fiestas típicas

Cultura:
La música se encuentra en el corazón de la cultura marroquí. Desde las `cuentas´ (narraciones cantadas) del pueblo indígena beréber hasta la `rai´, de raíces argelinas y del pueblo Bedún, caracterizada por el uso de instrumentos eléctricos de clara influecia occidental.
La artesanía marroquí, se basa en la marroquinería y, en menor medida, en los platos de cerámica, joyas y productos de madera y metal.
En Marruecos se habla darija y varios dialectos bereberes.

Qué se cuece en Marruecos

Una de las más apreciadas del mundo árabe, siendo el cuscús el plato más emblemático de la nación. El harira es un plato tradicional que consiste en una sopa espesa, hecha con verduras, carne de cordero o ternera y especias.
El tajine es carne de cordero, buey o pescado asado en cazuela de barro y se acompaña con verduras, almendras o azafrán. Está también el mechui, un plato popular, compuesto de carne de cordero, que puede ir asado con cuscús, al limón, con almendras o con ciruelas y, se come con los manos. Los dulces son, además de populares, muy variados. Aunque el alcohol no está oficialmente prohibido, está mal visto beberlo. No obstante, se suele ofrecer a los invitados. El té de menta (hierba buena) destaca como bebida popular y tradicional del país. Su preparación es todo un rito y se bebe a cualquier hora del día.

Últimas Valoraciones

  • Buena opción Buena atención personal y cercano a todo 20 minutos a dando. Algunas habitaciones sin aire,desayuno normal,

  • Desayunos y buena comunicación con el transporte público. El hotel está muy retirado, aunque bien comunicado con transporte público. Poca variedad en las cenas, en las comidas es un menú cerrado a elegir entre 3 primeros y 3 segundos. El WiFi funciona a ratos y las habitaciones son muy básicas. Las instalaciones son muy justas para el precio.

  • Riad Ka

    8.9 Excelente (0 opiniones)

    Un oasis dentro de la medina Escogimos éste ríad por la buena valoración de los usuarios de TripAdvisor, y la experiencia ha sido incomparable. El lugar es precioso, está decorado con muchísimo gusto y la atención excelente. Fred y Patrick estuvieron en todo momento atentos para ayudarnos en lo que necesitaramos. Las personas que trabajan con ellos muy bien y todo preparado con mucho mimo. Esperando con gusto poder repetir algún día.

  • La empleada es, amable, servicial, agradable, ropa de cama impecable. La dueña la trata de una forma indescriptiblemente negativa. La dueña se enfadó porque no contratamos las excursiones con ella, a partir de ahí , malas caras, mal servicio, llego tarde a recibirnos y estuvimos solas 30 minutos tiradas en la calle. Con miedo en el trato. Ni se os ocurra contratarlo

  • Riad Riva

    0.3 Regular (0 opiniones)

    Había chinches en la habitación. El hotel malísimo, chinches en la habitación, nos cambiaron a otra y seguía habiendo y encima se cachondeaban de las picaduras y de que si los bichos eran muy grandes...

  • Relación calidad-precio y ubicación. Excelente relación calidad-precio, personal amable y atento. La ubicación no puede ser mejor y el riad es muy bonito. Todo perfecto.

  • La atención, el personal y el trato a los huéspedes. Amed y su compañero son personas maravillosas, y sus dos compañeras más aún, muy dedicados. La decoración y la limpieza son espectaculares. Aunque no es caro, la experiencia allí hace que olvides cualquier cantidad que se haya pagado, porque ha merecido mucho la pena. Pequeña villa típica de allí, con unas 8-9 habitaciones con baño incluido, todas con aire acondicionado. El personal es muy atento y servicial, están disponibles para lo que necesites en cualquier momento, nunca una mala cara, todo lo contrario. Hablan español, francés, inglés y árabe sin problema. La piscina está bien, aunque es más bien para relajarse y refrescarse un poco y está limpia. Patio amplio y muy bonito. Terraza en la azotea para tomar el sol, con tumbonas, sofás, zonas de sombra, sauna y camilla de masajes (no los probé). Cobran una tasa de 2,5€ por persona y noche, y no está permitido el pago con tarjeta presencial. Desayuno riquísimo y abundante, no es buffet, es una especie de menú de desayuno que te sirven, con opción de café abundante o té. Muy tranquilo y relajante, te aísla del estrés de la calle, muy recomendable.

  • ubicacion y vistas Buena habitacion con estupendas vistas a la playa. lastima el ruido del trafico cada dia a las seis de la mañana en agosto. Luego desaparecia. Muy buena ubicacion

  • Buena ubicación. Un riad bien ubicado pero sin grandes pretensiones, personal aceptable.

  • Es muy tranquilo, pequeño, acogedor, aunque con habitaciones espaciosas y al tener pocos huéspedes, se agradece la paz del sitio. Volvería, ya que tienes mucha libertad y te sientes como que puedes hacer del sitio tu casa. Además de las 7 noches, solo hemos dormido 4 porque hemos hecho excursiones, y en tema de seguridad, estábamos tranquilos que nadie tocaría nada de nuestras pertenencias. 10 / 15 minutos caminando a la plaza central, pero, por una calle que lleva directo ( eso en la antigua Medina es valiosísimo, sino te pierdes) Nos hemos alojado una semana. El personal es muy amable y se esmeran por atenderlo a uno lo mejor posible. Lamentablemente, si no hablas francés o árabe, lo tienes complicado. El trato cordial y amable nivela para arriba y contrasta con el poco mantenimiento y limpieza del lugar, aún así...si no miras con detalles, el Riad se ve bonito, sobre todo si eres de ir a hostels en europa, notarás la diferencia. En la comparación con otros riads en los que he estado, pues la limpieza y el mantenimiento, si que pesan.